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12 de junio de 2026
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El investigador del CONICET y doctor en Psicología, Santiago Resett, encabeza en Chaco jornadas de capacitación sobre bullying, ciberbullying y sharenting. Durante su paso por CIUDAD TV, advirtió sobre la falta de prevención, el impacto de las agresiones digitales y la necesidad de capacitar a familias, docentes y escuelas para actuar ante estas situaciones.
Con una agenda de actividades en Resistencia y Sáenz Peña, el investigador del CONICET y doctor en Psicología Santiago Resett encabeza jornadas de capacitación sobre bullying, ciberbullying y sharenting, donde comparte herramientas y estrategias basadas en más de una década de investigación sobre violencia entre pares y entornos digitales.
La principal actividad se desarrolla este jueves en el colegio San José Obrero, ubicado en Molina 565 de Resistencia, con entrada libre y gratuita. Durante la jornada, Resett aborda distintas formas de acoso entre niños y adolescentes, el impacto de las redes sociales y las estrategias para prevenir situaciones de violencia escolar y digital.
La agenda incluyó además una charla realizada por la mañana en la Facultad de Humanidades, otra actividad en una escuela del barrio Toba y culminará el viernes por la mañana en la Universidad Nacional del Chaco Austral (UNCAUS), en Presidencia Roque Sáenz Peña.
En los estudios de CIUDAD TV, el especialista sostuvo que uno de los principales desafíos es diferenciar qué situaciones constituyen bullying y cuáles no. “El bullying, lamentablemente, se ha vuelto como una bolsa o un constructo paraguas donde se meten un montón de conductas, conflictos o cuestiones graves entre menores, pero que no son bullying”, explicó.
En ese sentido, remarcó que el primer paso para prevenir es identificar correctamente el problema. “Lo primero para prevenir y tratar cualquier problemática es saber qué conductas son bullying y qué conductas no son bullying”, afirmó.
Resett señaló que, aunque en Argentina el tema comenzó a visibilizarse con mayor fuerza desde mediados de los 2000, todavía existen déficits en prevención y formación. “Nos hemos quedado. Hemos hablado, hemos hecho concientización, pero nos falta arremangarnos un poco y hacer capacitación a docentes, a familias para darles herramientas y a los alumnos para que esto empiece a mermar”, expresó.
El bullying más allá del aula
El especialista advirtió que el bullying no se limita al ámbito escolar y explicó que puede extenderse a redes sociales, videojuegos y otros espacios donde interactúan niños y adolescentes.
“Puede suceder en las redes sociales, imagináte hoy la hiperconectividad que hay”, sostuvo, al señalar que el fenómeno también puede darse en clubes, barrios o actividades extracurriculares.
En relación con el ciberbullying, alertó sobre el uso problemático de celulares e inteligencia artificial por parte de menores sin supervisión adulta. “Las nuevas tecnologías no son ni buenas ni malas”, afirmó, aunque aclaró que requieren acompañamiento familiar y escolar.
Sobre el debate por el uso de celulares en las aulas, consideró que el teléfono con acceso a internet constituye un distractor y se mostró a favor de regulaciones claras dentro de las instituciones educativas. “En la escuela es un distractor”, sostuvo, al mencionar experiencias donde los dispositivos permanecen guardados y solo son utilizados con fines pedagógicos.
Señales de alerta y el rol de las familias
El investigador advirtió que muchas víctimas atraviesan estas situaciones en silencio. “El 56% de las víctimas de bullying no le cuenta a nadie”, afirmó, al explicar que el miedo, la vergüenza o el temor a represalias suelen impedir que niños y adolescentes pidan ayuda.
Entre las señales de alerta, mencionó cambios abruptos de conducta, aislamiento, desgano, ansiedad, problemas para dormir, rechazo a asistir a la escuela o alteraciones en el uso de redes sociales.
“Cualquier cambio radical de comportamiento de un niño o un adolescente es una señal”, remarcó.
El especialista recomendó a madres, padres y adultos responsables monitorear el uso de celulares y plataformas digitales. “Eso no es fisgonear, es cuidar”, sostuvo.
Además, planteó que ante un caso confirmado lo primero debe ser contener emocionalmente a la víctima y luego trabajar junto a la institución escolar. “Lo primero es comprender, entender y apoyar”, afirmó.
Prevención y normas claras
Resett insistió en que el abordaje no puede limitarse a actuar después de episodios graves. “Siempre estamos apagando incendios”, señaló, al insistir en la necesidad de construir políticas preventivas dentro de las escuelas.
En ese sentido, se mostró a favor de establecer reglas claras contra el acoso entre pares. “No se va a tolerar el bullying. Cualquiera que haga bullying va a ser señalado y va a haber una consecuencia”, expresó.
Sin embargo, aclaró que las medidas disciplinarias deben complementarse con acompañamiento. “El bullying necesita las dos cosas: límites y normas claras, pero también afecto y acompañamiento”, concluyó.
https://chacodiapordia.com/el-bullying-y-las-redes-sociales-el-56-de-las-victimas-de-bullying-no-le-cuenta-a-nadie/