Lunes 15 de Julio de 2024

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14 de septiembre de 2023

Caracterizan mieles del Chaco Húmedo y Seco, mediante investigación de la UNNE

La información generada resulta de interés para aprovechar el valor agregado que representan algunas características de las mieles monoflorales. Cabe destacar que la provincia del Chaco produce entre 800 y 1000 toneladas por año de miel.

Una investigación realizada en la Universidad Nacional del Nordeste posibilitó el primer aporte a la caracterización palinológica y fisicoquímica de mieles monoflorales del Chaco “Seco” y “Húmedo” en la provincia del Chaco. La información generada resulta de interés para aprovechar el valor agregado que representan algunas características de estas mieles, como su color oscuro, alto contenido de minerales y el aporte de néctar de especies autóctonas.

La tipificación de las mieles tiene una gran importancia económica porque ofrece a los consumidores la posibilidad de elegir entre diferentes tipos, hecho que aumenta el potencial valor comercial de la miel.

En Argentina, la provincia de Chaco produce entre 800 y 1000 toneladas por año de miel, y tiene un gran potencial como productora debido principalmente a sus condiciones climáticas y un largo período de disponibilidad de néctar de plantas nativas.

La provincia se caracteriza por tener dos subregiones bien diferenciadas, “Chaco Seco” y “Chaco Húmedo”, cada una con una gran diversidad de plantas, que representan distintos recursos para las abejas y distinto potencial de aprovechamiento para la apicultura.

Ambas regiones se destacan por contar con mieles monoflorales, que son aquellas cuyo néctar procede principalmente de la misma flor, un tipo de miel que reviste valor diferencial en el mercado.

En esa línea, una investigación reciente avanzó en la caracterización de mieles monoflorales más representativas del Chaco Seco y Chaco Húmedo, mediante el estudio combinado de parámetros palinológicos y fisicoquímicos.

El estudio contó con la participación de investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA-UNNE), la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura (FACENA-UNNE), el Instituto de Botánica del Nordeste (IBONE, UNNE-CONICET) y el Laboratorio de Sistemática y Biología Evolutiva (LASBE) del Museo de La Plata.

Los resultados fueron presentados en un artículo en la revista “Palynology”, una publicación de referencia internacional sobre palinología y paleobotánica.

 

 

 

“La investigación representó el primer aporte a la descripción por medio de parámetros palinológicos y fisicoquímicos de las mieles monoflorales de la provincia del Chaco”, destacó la Dra. Cristina Salgado Laurenti, directora del proyecto.

Sostuvo que la información generada puede ser de utilidad para la trazabilidad y denominación de origen de las mieles del Chaco, como estrategia de valor agregado y competitividad frente a otras mieles.

Según se destaca en el artículo de Palynology, “el color intenso de las mieles, la conductividad eléctrica y las propiedades antioxidantes son factores importantes a considerar en futuras investigaciones para obtener una autenticación confiable de las características botánicas y geográficas de estas mieles”.

Detalles y resultados

En el marco del estudio, se analizaron parámetros fisicoquímicos como color, conductividad eléctrica, humedad, acidez y pH para un total de 116 mieles clasificadas como monoflorales por análisis de polen.

Entre las conclusiones principales, se menciona que la calidad de las mieles monoflorales del Chaco, definidas por ciertos parámetros físico-químicos, cumplieron con las normas internacionales estándares.

Los porcentajes de polen dominante fueron fuertemente variables, incluso entre muestras que compartían un origen botánico. Sin embargo, superaron con creces el 45% de polen de una misma especie requerido para clasificar una miel como monofloral.

El color y la conductividad eléctrica fueron los parámetros que más contribuyeron a distinguir los distintos tipos de mieles monoflorales.

 

 

Las mieles más oscuras (de tonalidad negra, ámbar oscuro y ámbar) fueron las de Tessaria integrifolia (especie conocida comúnmente como aliso del río), Schinopsis balansae (quebracho colorado chaqueño), S. lorentzii (quebracho colorado santiagueño) y mieles de chilca (especies de los géneros Baccharis y Eupatorium).

En tanto, las mieles más claras (ámbar claro y ámbar extra claro) fueron las de Cynophalla retusa (conocida como poroto guaicurú o sacha poroto), Eugenia uniflora (ñangapirí), Copernicia alba (caranday), Prosopis alba (algarrobo blanco) y Helianthus annuus (girasol).

El color de la miel, que es uno de los atributos que definen su apariencia, está influenciada no solo por el origen floral sino también por otros factores como el suelo, condiciones climáticas, contenido de cenizas y presencia tanto de antioxidantes como flavonoides.

“A primera vista, las mieles monoflorales de Chaco, que fueron previamente definidos por análisis palinológico, parecen mostrar un distintivo color ámbar rojizo intenso a color negro pero individualmente presentaron una amplia variación de color” se remarca.

Los valores medios de conductividad eléctrica presentaron los valores más altos en las mieles más oscuras, que se producen principalmente en el Chaco Seco.

 

 

Características distintivas

Desde el equipo a cargo de la investigación, destacan que la “intensidad del color” de las mieles chaqueñas contrasta con el de las mieles claras de la región pampeana, que es una de las zonas apícolas más importantes de Argentina.

En la región pampeana el color de las mieles está frecuentemente dentro de la gama blanco y extrablanca, debido a que la mayoría de las mieles provienen de especies forrajeras y herbáceas exóticas, mientras que en el Chaco el aporte de néctar proviene principalmente de leñosas y especies autóctonas.

 

 

 

El color es una característica importante relacionada a la comercialización de miel, porque en algunos países, como Alemania, Austria y Suiza, se prefieren las mieles oscuras a las más claras, por la mayor presencia de minerales, fenoles y otros componentes con propiedades antioxidantes.

También la conductividad eléctrica está íntimamente relacionada con el contenido de sales minerales. En ese aspecto, las mieles de Chaco, que se producen a partir de néctar, tienen una alta conductividad eléctrica, cuando comúnmente las mieles de néctar tienen una conductividad eléctrica más baja que las producidas a partir de melatos.

 

Relevancia del estudio

 

“El análisis combinado de características palinológicas y propiedades fisicoquímicas en el estudio de propiedades de las mieles monoflorales del Chaco, realizadas por primera vez, ha sido útil para esbozar sus características generales y resaltar algunos aspectos para estudios posteriores, se remarca en la publicación en la revista Palynology.

Se refiere además que la mayoría de las mieles monoflorales examinadas en el estudio fueron producidas a partir de plantas nativas que nunca antes habían sido exploradas.

Para concluir, se considera que, aunque la autenticación de las mieles monoflorales requiere el análisis de diversos factores, “nuestros resultados sugieren que el intenso color de las mieles chaqueñas, sumado a su alto conductividad eléctrica, son características clave en cuanto a su comercialización tanto dentro como fuera del país”.

El grupo a cargo de la investigación estuvo dirigido por Cristina Salgado Laurenti (FCA – UNNE – IBONE), María Cristina Tellería (Laboratorio de Sistemática y Biología Evolutiva “LASBE” del Museo de La Plata), Juan Manuel Coronel (FACENA-UNNE) y Sandra Virginia Sobrado (FaCENA – UNNE – IBONE).

 

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